Redes Sociales
12 octubre 2022 · Lectura · 4 min · Marcela Garza

BeReal apareció como una respuesta al exceso de edición, filtros y contenido diseñado para ganar al algoritmo. Su propuesta es simple: publicar en un momento inesperado, con poco margen de preparación y con una intención más espontánea.
Para las marcas, la pregunta no es si deben estar en todas las plataformas nuevas, sino si pueden participar sin romper la lógica del canal. En un espacio construido alrededor de la autenticidad, una presencia demasiado producida puede sentirse fuera de lugar.
La oportunidad está en mostrar procesos reales, cultura interna, detrás de cámaras y momentos cotidianos que humanicen a la marca. Más que vender de inmediato, BeReal invita a construir cercanía.
La plataforma propone publicar cuando llega una notificación, con poco tiempo para preparar la toma y usando ambas cámaras del teléfono. Esa dinámica reduce el control estético y pone el énfasis en el momento real.
El valor no está en acumular seguidores, producir piezas perfectas o competir por likes. Está en mirar qué está pasando en la vida diaria de las personas. Por eso, cualquier intervención de marca debe entender primero el código cultural de la plataforma.
Una marca puede aprovechar este tipo de espacios para mostrar su operación real: preparación de eventos, procesos creativos, vida de equipo, pruebas de producto, entregas, activaciones o momentos que normalmente no aparecen en una campaña pulida.
También puede usar la lógica de autenticidad como inspiración para otros canales. No todo debe publicarse en BeReal; a veces el aprendizaje está en construir contenido menos rígido, más humano y más cercano a la forma en que las personas consumen redes.
Las plataformas cambian, pero la lección permanece: la audiencia valora marcas que entienden el contexto, hablan con naturalidad y no fuerzan una conversación solo por estar presentes.
Diseñamos contenido que conecta con personas, no solo con formatos.
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